Si pudiésemos tener conciencia de lo efímera de nuestra vida,
tal vez pensaríamos dos veces antes de ignorar
las oportunidades que tenemos de ser y de hacer felices a los demás.
Muchas flores son cortadas muy pronto;
algunas apenas son pimpollos.
Hay semillas que nunca brotan y hay aquellas flores
que viven la vida entera hasta que,
pétalo por pétalo, tranquilas y
vividas, se entregan al viento. 

Pero no tenemos como adivinar…
No sabemos por cuanto tiempo estaremos
disfrutando este mundo,
tampoco las flores que fueron plantadas a nuestro alrededor.

Y nos descuidamos a nosotros mismos y a los otros.
Nos entristecemos por cosas pequeñas y perdemos un tiempo precioso.
Perdemos días, a veces años…
Nos callamos cuando deberíamos hablar, y hablamos
demasiado cuando deberíamos quedar en silencio.

No damos el abrazo que tanto nos pide nuestro corazón porque
algo en nosotros impide esa aproximación.
No damos un beso cariñoso “porque no estamos acostumbrados a eso”
y no decimos lo que nos gusta porque pensamos que
el otro sabe automáticamente lo que sentimos.

Y pasa la noche y llega el día…
El Sol nace y adormece, y continuamos siendo los mismos.
Reclamamos lo que no tenemos, o que no tenemos lo suficiente
Cobramos…A los otros…
A la vida y a nosotros mismos.

Y nos consumimos…
comparando nuestra vida con la de aquellos que poseen más.
Y si probáramos compararnos con aquellos que poseen menos?
Eso haría una gran diferencia!
Y el tiempo sigue pasando…

Pasamos por la vida y no vivimos.
Sobrevivimos, porque no sabemos hacer otra cosa.
Hasta que, inesperadamente, nos acordamos y miramos para atrás
Y entonces nos preguntamos:
Y ahora?

Ahora, hoy, todavía es tiempo de reconstruir alguna cosa;
de dar un abrazo amigo;
de decir una palabra cariñosa;
de agradecer por lo que tenemos.
Nunca se es demasiado viejo,
o demasiado joven, para amar,
para decir una palabra gentil,
para hacer un cariño.
No mires para atrás.
Lo que pasó, pasó.

Lo que perdimos, perdimos.
Mira hacia adelante!
Todavía hay tiempo de apreciar las flores
Aquellas flores que están enteras a nuestro alrededor.
Todavía hay tiempo de agradecer a Dios por la vida,
que aunque es efímera, aún está en nosotros.

Luna



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