Dentro de mi, habitan dos.
En el día…
soy princesa y soy esclava,
soy debilidad y soy mortal,
soy la luz y soy mi cruz.
 
Pero en las noches…mi amiga alma,
mientras duerme, no descansa,
se alumbra y no se quema,
hasta las horas del alba,
vagando por el fuego y la oscuridad,
me descubre…esa otra realidad…
La  verdad.
 
Yo, no soy nadie, pero soy todo…
Yo soy aire y soy agua, y nací para volar.
Para amoldarme a cada jarro,
ya sea de barro, madera o hasta
de cristal.
Para hablar con las estrellas
y por el firmamento deambular.
 
Del país de nuestros sueños, guardo todos los secretos,
donde nada es lo que parece, no interrumpe ni un despertar.
Donde se inventa y reinventa, sin querer,
ni tener que llegar a ningún lugar.
Y entonces yo soy libre,
y encuentro fácil el caminar.
 
Yo soy mi tierra, y mi bandera,
y no puedo cargar, sin cadenas y sin carne,
ni recordar ningún pesar.
Que no temo a los hombres,
y soy amiga del más allá.
No encuentro gusto en actuar,
sino simplemente en sentir y observar.
 
Conozco el poder que está en los límites,
de la tierra que no se puede pisar.
Que no hago conjuros ni claros, ni oscuros,
porque aprendí primero a no tocar,
y asi seguramente, nunca tendré qué lamentar;
aunque si me divierta jugando un poco, con mi leve susurrar.
 
Que solo amo sinceramente a la luna y al firmamento y
a elegirme un personaje, en cada uno de mis cuentos.
Y al viajar lejos cada noche, para escuchar a mi maestro…
Me revela qué hilos tocar, para poderlos…manejar.
Me da ciertos consejos y embusteros,
y me enseña a no enseñar.
Que yo nunca estoy sola,
aunque vuestros ojos,
no puedan ni
imaginar.
 
Que mi fuego sopló al aire,
al que pretendía retar,
a ver si era capaz de ganarme en duelo,
y obligarme a despertar…
Soy la ninfa y soy la musa.
Soy el hada y soy la bruja y esclavizo,
con la sensibilidad…
Que yo conozco algunos juegos,
y con tu fuego te puedes quemar.
 
Aquí yo soy la dueña.
Y me río y ahora,
te sonrío,
por tanto como me has hecho gozar,
dejándome olvidar todo,
y seguirme el juego hasta el final.
Y si algo te da miedo,
lo mejor es no indagar,
y asegúrate primero de que vas a ser capaz.
Pues si no traes alas puestas,
te aviso, las vas a necesitar.
Una vez dentro, el tiempo no va a ir hacia atrás.
 
Si crees que esto es un juego y te lanzas a cruzar,
procura no equivocarte por creer,
que no vas a pagar.
Que en este mundo estamos todos,
cada uno con su cristal,
tan feo como hermoso,
según lo queramos mirar,
que la duda invita al miedo y la puedes fastidiar,
mejor sigue tu camino y no vuelvas aquí a olisquear.
 
En la noche, como en la soledad,
cuando nadie te ve y nadie te va a juzgar,
podemos dejarnos llevar,
y así es como se obtiene,
la libertad para soñar…

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