Hace pocos días leí un post interesante sobre el enamoramiento caprichoso y el amor verdadero. Ese post se adaptaba a situaciones reales y era para pensar, ya que la mayoría de las personas creen que desde el primer instante que conoces a una persona o te simpatizó alguna actitud, ya creen que es amor y de verdad. Quizás ambos terminos tengan características parecidas como la pasión, la cercanía y las emociones fuertes. El amor verdadero otorga tiempo y espacio para reconocer las virtudes y defectos de una persona, mientras que el enamoramiento caprichoso solo quiere acelerar la relación donde predominan las emociones fuertes y las pasiones que no dan lugar al sentido común y más adelante pueden ocurrir compromisos arriesgados como embarazos, problemas en el matrimonio por falta de tolerancia, porque no comprenden que uno no se enamora por accidente. Decidimos a quien amar, y es de pensar sinceramente ya que se dedicará tiempo al compartir momentos y experimentaremos sentimientos firmes por alguien. Enamorarse es fácil porque se conjuga con las emociones y es la parte bonita y divertida del amor. Pero la parte que sigue es más difícil, poque se asume un serio compromiso de amar incondicionalmente a una persona imperfecta.

Según el post hay unas diferencias entre el amor de verdad y un enamoramiento caprichoso:

El amor se desarrolla con lentitud; el enamoramiento caprichoso, con rapidez.

La mayoría de la gente piensa que enamorarse es una emoción repentina e intensa. El amor tiene que crecer y ese crecimiento requiere tiempo. Es imposible conocer a la persona en sólo unos pocos encuentros. Al comienzo de una relación, todos mostramos la mejor conducta. Ocultamos o reprimimos los rasgos desagradables. Lleva meses observar a una persona en diversas situaciones como para conocerla bien. Muchos saben ocultar los rasgos negativos de su personalidad incluso hasta después de casarse.
No te apresures a sacar conclusiones. Deja que tu relación crezca. Inicia la amistad y no trates de apresurarte durante la etapa del conocimiento. Los comienzos apacibles son parte de los noviazgos agradables. Tales amistades pueden llevar al verdadero amor, que se asemeja a la pasión en intensidad pero está arraigado en la realidad.


 El amor se basa en la compatibilidad; el enamoramiento caprichoso, en la química y la apariencia.

Confiar en la “química” para que te lleve al amor es torpe y peligroso. La química está basada en la atracción física o sexual. Tiene que existir esa chispa que te hace sentir más vital que nunca, pero basar un matrimonio sólo en química es absurdo.
Es posible sentir una fuerte atracción por alguien que acabas de conocer y que te agrade en todo, pero hay un largo camino por recorrer antes de amar a esa persona. El verdadero amor incluye química, pero se nutre de otros factores como el carácter, la personalidad, las emociones, las ideas, sus principios o valores y las actitudes. El que está enamorado se interesa en la manera en que la otra persona piensa y responde en diversas situaciones, o en los valores que ambos comparten. Deberás observar sus actitudes hacia temas como la religión, la familia, el amor, el sexo, el dinero y las amistades así como intereses mutuos, su pasado y su forma de comportarse o ser.


 El amor se centra en una persona; el enamoramiento caprichoso puede incluir varias.

Un apasionado puede pensar en “amar” a dos o más personas a la vez. Esas personas con frecuencia difieren marcadamente por falta de personalidad. El verdadero amor se concentra en una persona cuyo carácter y personalidad exhiben cualidades esenciales positivos y que te motive a crecer, pero nunca combina varios individuos para formar uno ideal.


El amor produce seguridad; el enamoramiento caprichoso, inseguridad

El amor se basa en el principio de la confianza mutua mientras que el enamoramiento provoca inseguridad y puede intentar controlar al otro mediante los celos. Esto no significa que cuando uno está realmente enamorado nunca sentirá celos, pero serán menos frecuentes y severos. El verdadero amor confía. Hay quienes se sienten halagados pensando que los celos son evidencia de un amor verdadero, pero estos trasuntan emociones de inseguridad enfermiza, baja autoestima y ansias de posesión. El amor real no actúa de esa manera.


El amor reconoce la realidad; el enamoramiento caprichoso la ignora

El verdadero amor ve los problemas en perspectiva, sin minimizar su seriedad, mientras que el enamoramiento pasa por alto las diferencias sociales, étnicas, educativas o religiosas. Algunas veces hasta se enreda con alguien ya casado o que tienen pareja y asume que tales aspectos no son importantes. Por el contrario, una pareja relacionada por amor verdadero enfrenta sus problemas con franqueza y cuando un problema amenaza su relación lo discuten abiertamente y lo resuelven con inteligencia. Negocian las soluciones por anticipado.


El amor motiva una conducta positiva; el enamoramiento caprichoso tiene un efecto destructivo

El amor es constructivo y estimula lo mejor de ti, te provee de nueva energía, ambición e interés en la vida. Estimula la creatividad y motiva al desarrollo personal, la superación y todo lo que sea positivo. Esto naturalmente engendra sentimientos de autoestima, confianza y seguridad en uno mismo y nos motiva a triunfar. Estudias con interés, planificas con más eficacia y ahorras con más diligencia. A tu vida se le agrega propósito y sentido. Aunque sueñes despierto, te mantienes dentro de los límites de la realidad y funcionas a tu mayor nivel.
El enamoramiento caprichoso tiene un efecto destructivo y desorganizador. Te hace menos competente, menos eficiente y entorpece el desarrollo de tu verdadero potencial. Te arrastra a virtudes negativas que harán olvidar las realidades de la vida, el trabajo, el estudio y demás responsabilidades.


El amor reconoce defectos; el enamoramiento caprichoso prefiere no verlos

El amor reconoce las buenas cualidades del otro y hasta cierto punto las idealiza, pero no considera que la otra persona sea perfecta. Admite los errores, aunque prevalece el respeto y la admiración por las buenas cualidades de la otra persona. La pasión te enceguece para no ver lo que está errado e idealiza a tal punto, que rehúsa admitir las faltas y defiende al amado contra todas las críticas. Admira en exceso una o dos cualidades, al punto que minimiza los defectos. El amor real habilita para amar a pesar de los defectos y no cierra los ojos ante la realidad.


El amor controla el contacto físico; el enamoramiento caprichoso lo explota

El verdadero amor ayuda a la pareja a controlarse en la intimidad romántica, ya que ambos se respetan tanto que voluntariamente ponen límite a esos impulsos. La pasión, en cambio, demanda intimidad con mucha más anticipación. En contraste con la pareja apasionada, una pareja que experimenta amor real ve en la intimidad sólo una parte de la relación. Esto se debe a que los apasionados dependen en gran medida de la atracción física, y la excitación lleva al besuqueo y las caricias avanzadas. Los que lo experimentan por primera vez sienten que es algo especial y asumen que están amando. Ignoran que sus valores, objetivos y creencias podrían no coincidir. Si se casan solamente sobre la base de la atracción física, descubrirán luego que el interés sexual declina y los desacuerdos aumentarán. Aunque el verdadero amor incluye la atracción física, éste brota de otros factores y el contacto físico tiene un significado más profundo que el puro placer. Para el apasionado, frecuentemente se vuelve un fin en sí mismo.

Por lo que vemos y si nos ponemos a pensar, enamorarse y mucho menos enamorarse por caprichos y amar, no son la misma cosa. Lamentablemente, en esa etapa de locura y pasión, muchos viven juntos, se casan, o ya tienen hijos, deudas u obligaciones diversas. Dicen que enamorarse dura 3 años en promedio, a veces mucho más, a veces mucho menos, pero siempre se termina. Al inicio todo es bonito pero cuando empiezas los problemas, muchos se asustan y ahuyentan y al acabar el enamoramiento, muchos piensan que nada tiene sentido, porque ya se acabó el amor; la verdad, es que el sentimiento de amor ni haya comenzado, porque faltan más pruebas en la vida, para que el amor se convierta en un compromiso serio y sincero.

El enamoramiento es un delirio de profunda alegría, un volcán químico de pasión sin control, y una etapa de gran locura…que siempre se acaba. Y nunca es bueno tomar decisiones permanentes y apresuradas (casarse, tener hijos, deudas, o nuevos familiares políticos) por emociones pasajeras. El amor en cambio es conocer a la otra persona, coincidir en planes de vida, aceptarle a ella o él con sus virtudes o defectos, apoyo mutuo, mantenerse contento y ser participe del crecimiento personal y profesional de su pareja y a pesar de conocerse muy bien con todas las cosas buenas y malas, corregirse mutuamente, elegirse cada día para caminar juntos por la vida. Amarse es muchísimo más profundo que enamorarse; es más ser amigos, cómplices, compinches, es especial porque nadie sabe más secretos que tu pareja, es algo de dos y buenos amantes. Por lo tanto el enamoramiento es locura que se acaba, pero el amor es la decisión de hacer feliz a quien se dice amar =)
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