Esperar que la vida te trate bien porque seas buena persona

es como esperar que un toro no te ataque porque seas vegetariano.

 

No tengo que entender por qué. Sólo tengo que dejarlo ir…

Que dejar ir los segundos conforme van viniendo es vivir. Y decírmelo ha sido medicamento, ha sido alivio, ha sido silencio. No tengo que entender por qué. Quizás porque el entramado neuronal es infinito y jamás tendría la causa real de nada. Quizás porque así fui programada o porque una parte de la humanidad, como yo, cree que puede sanar sin necesidad de buscar respuestas. Sólo dejándose encontrar por ellas. No lo sé. Pero me gusta. Y acepto. Y amo. Y a cada segundo vuelvo a empezar. Aunque no parezca. Aunque no lo esté haciendo, tengo el coraje de volver a empezar. Cada paso que damos ha sido cuidadosamente aceptado, perdonado y amado de antemano, por la Inteligencia que nos puso aquí.

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