Cuando te amas de verdad, comprendes que en cualquier circunstancia, estabas en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto y más que relajado y contento consigo mismo. Fué tú decisión. Eso se llama AUTOESTIMA.

Cuando te amas de verdad, puedes percibir que tu angustia y sufrimiento emocional, es una señal de que vas en contra de tus propias verdades, principios y valores. Eso es AUTENTICIDAD.

Cuando te amas de verdad, dejas de desear que tu vida fuera diferente y comienzas a ver que todo lo que acontece por más difícil y duro que sea, son retos que solo contribuyen a tu crecimiento para tu persona. Eso se llama MADUREZ.

Cuando te amas de verdad, comienzas a reconocer los grados de ofensa que puede resultar al tratar de forzar, acomodar y convenser alguna situación, o persona, solo para realizar aquello que tú deseas, aún sabiendo que no es lo correcto. Eso se llama RESPETO.

Cuando te amas de verdad, comienzas a librarte de todo lo que no fuese sano para tu vida: personas, situaciones, todo y cualquier cosa que te empujará solo hacia abajo a retrocesos y estancamientos. De inicio la razón puede llamarlo egoísmo, porque pueden haber personas que le tienes cierto aprecio y no quieres quedar mal o quedar en desaprobación por no seguirles…pero no, eso tiene un nombre y es el AMOR PROPIO.

Cuando te amas de verdad, dejas de temer al tiempo libre y prefieres hacer grandes planes, proyectos que pueden rendir en un futuro y que te empujen al buen provecho y crecimiento propio. Hacer lo que te gusta, lo que te apasiona a tu propio ritmo, marcando tu esencia. Eso se llama SIMPLICIDAD.

Cuando te amas de verdad, escuchas nada más las opiniones o razones de los demás, cada uno tiene la “respuesta correcta” desde su perspectiva, pero la verdad es que nadie tiene la razón del todo y ni tú tienes la razón plena ante la situación de los demás…puede que tomes solo lo que te parece correcto y bien, pero a la final solo en nosotros, está en tomar la decisión correcta, nosotros sabemos la respuesta de acuerdo a lo vivido y quizás puede que te llevé a errar menos veces e igualmente de toda experiencia mala o buena, se aprende. Eso se llama HUMILDAD.

Cuando te amas de verdad, abandonas la idea de regresar al pasado para arreglarlo y preocuparte por un futuro que ni llegá…porque donde la vida acontece es ahora. Hay que vivir un día a la vez en reacción y acción, con nuestras metas y sueños presentes, avanzando cada día peldaños de satisfacción propia. Eso se llama PLENITUD.

Cuando te amas de verdad, percibes que tu mente puede atormentarte y decepcionarte gracias a la situaciones o problemas que te pueden rodear…pero cuando tu mente la colocas al servicio de tu corazón, tienes una gran y valiosa aliada, el amor por ti mismo y así podrás valorar y amar bien a los demás. No sufras o complazcas para que otros vivan…puedes perderlo todo, pero menos tu dignidad.

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